El rotatorio de clínica Avanzada ha llegado a su fín. Termino con un día lleno de trabajo y emociones. Lleno de trabajo porque la zona de observación estaba colapsada de pacientes, había tantas camas en le pasillo como dentro de cada Área. Y lleno de emociones por la alegría de terminar otro rotatorio con éxito y triste a la vez porque se acaba el periodo de prácticas en Urgencias.
La semana en el ADA se convirtió en una experiencia gratificante, ya no solo a nivel de adquirir capacidades técnicas sino, a nivel personal por la cercanía al paciente y a la familia. La verdad es que una de las cosas que me gustan de esta profesión es ver la evolución de los pacientes y como el trabajo que has realizado con y para ellos “da sus frutos”, aunque no siempre evolucionan tal y como nos gustaría.
A lo largo del rotatorio me he ido sintiendo cada vez más cómoda tanto con el personal como conmigo misma. Haber estado en Urgencias no solo me ha ayudado a aplicar técnicas que hasta el momento no había tenido oportunidad de practicar, también he adquirido más seguridad en mi misma, tanto de cara al paciente a la hora de realizar una prueba, como a la hora de aportar información al paciente, reconocer mis límites y encontrar alternativas y soluciones ante distintos conflictos. Me he sentido útil, algo que considero indispensable para poder aprovechar el rotatorio.
Al final de cada persona con las que desarrollamos nuestras prácticas nos vamos quedando con una pequeña parte de cada uno, con lo que más nos ha gustado para repetirlo y con lo que menos para no actuar de ese modo.
Es imposible resumir todo lo que he aprendido durante este mes y medio en el blog .Estas son dos frases muy sabias que me dijeron durante estas prácticas que me llevo en la “mochila enfermera”:
“Si eres simpática y agradable con ellos aunque no pinches bien a la primera no te van a poner impedimento en que les vuelvas a pinchar”
“No hay nada peor que tener que administrar medicación que no sabes ni para que sirve. ¡Tira de medimecum!”
En definitiva, una actitud positiva, de disponibilidad hacia el paciente y los compañeros facilita mucho el trabajo y lo hace más agradable para todos y eso lo he podido comprobar personalmente a lo largo de las prácticas. En cuanto a técnicas y conocimientos son importantes también, pero es algo que vamos perfeccionando a lo largo de la carrera profesional. En mi opinión lo más importante es tener motivación y ganas de aprender para poder progresar y llegar a convertirme en una buena enfermera.
Llegados a este punto solo me queda agradecer a todo el personal sanitario con el que he trabajo toda su dedicación y atención. Estas han sido las prácticas que mas he disfrutado y en las que me he sentido más cómoda con el equipo de trabajo. Ha sido una gran experiencia que no olvidare. Muchas gracias a todos y hasta pronto.
Escrito por liargrma 








